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Convidando un pensamiento..."Los sueños son la forma más íntima de relacionarnos con nosotros mismos. En nuestros sueños volvemos a nuestros primeros objetos de amor y nuestros conflictos más antiguos y más difíciles de expresar. Como terapeutas, pasamos mucho tiempo observando e intentando entender los relatos que los pacientes hacen de sus sueños. Así que tenemos que recordarnos continuamente que estamos manejando algo que es infinitamente precioso para quien sueña. No deberíamos olvidar nunca los versos del poeta irlandés W. B. Yeats: 'Pisa con cuidado, porque caminas sobre mis sueños.' " Joyce Mc.Dougall

13/10/09

El sueño del Emperador: una historia real

Esta antigua historia real, oriunda de la China, recopilada por el Dr. en Historia Sarvananda Bluestone, cuenta un hecho que, aunque resulte sorprendente, se asemeja muchísimo a otros que me han relatado en forma directa personas de distintos lugares del mundo, vividas por ellas mismas. Todos hablan de un universo misterioso, en el cual rigen leyes que antiguos pueblos intuyeron, que el Psicoanálisis clásico no llegó a vislumbrar, y que deslumbra a quienes pueden concebir lo que llamamos ‘inteligencia del Inconsciente’ con una mirada abierta y asombrada. Tal vez nos vayamos encontrando quienes somos afines, unos con otros, gracias a que, aunque andemos por la vida ciegos como murciélagos, como ellos también emitamos llamados silenciosos que generan resonancias... y nos vayamos encontrando, entonces, fuera de todo azar: amigos, parejas, terapeuta-paciente, enseñante-aprendiz... Los sueños pueden ser un nexo antes del nexo. ¿Te ha sucedido? Aquí estaré para escucharte: info@centrotranspersonal.com.ar

“Esto está registrado en el octavo libro de Shu King, del humilde y buen emperador Wu-Ting, pues él fue quien utilizó los métodos más inusuales para encontrar una verdadera guía para los asuntos de Estado.

El viejo emperador, padre y consejero de Wu-Ting, había fallecido. Era un hombre de avanzada edad, muy sabio, cuya vida había sido plena. Su hijo no hallaba consuelo y lo lloró potr tres años, permaneciendo en soledad todo ese tiempo, sin querer hablar ni siquiera al final de este período.

Los ministros y dignatarios de la corte estaban desanimados. ‘Su Majestad -le imploraban- el conocimiento y la inteligencia son necesarios para administrar la ley. si os negáis a hablar, vuestros obedientes y leales súbditos ignorarán vuestra voluntad’.

El buen emperador tomaba en cuenta las necesidades de sus ministros. De hecho, había sido esa misma preocupación la que lo ha bía dejado sin habla, pues temió que su capacidad para reinar fuera inadecuada para la tarea.

Por entonces, el emperador Wu-Ting tuvo un sueño, en el cual el cielo le confería un excelente ministro, uno que iba a comunicarse por él, que lo iba a aconsejar y a hablarle con la verdad. Y aunque no pertenecía a la corte ni era un conocido, el emperador no se desalentó, en su sueño, el rostro de su futuro ministro aparecía tan claro como si estuviera de pie frente a él.

El emperador describió al ministro tal como lo veía en sus sueños y solicitó que, con esos datos, pintaran un retrato. Los agentes del emperador recorrieron todo el país llevando la pintura y, al fin, en las tierras yermas de Fuh-yan, encontraron a Yueh, un trabajador común, empleado den la construcción de una represa.

Lo condujeron ante el emperador, quien le contó su sueño y descubrió que se sentía muy complacido por la sabiduría y honestidad e Yuch. Luego, Wu-Ting lo nombró primer ministro, o “el remo del bote del emperador”.

Y fue así como, por medio de un sueño, un trabajador común se convirtió en el primer ministro del emperador de la China.”

Reelaborada por Sarvananda Bluestone, del Libro Ocho, Shu King, y reproducida en la obra de su autoría“El libro de los sueños”.

12/10/09

Dejarse cuidar por el Inconsciente

¿Qué es un sueño? Esta pregunta tiene muchas, muchas respuestas. Pero quisiera apoyarme especialmente en una de ellas, que nos inclina a pensar en un aspecto del mundo interno que la Psicología suele dejar de lado: un sueño, con frecuencia, es la opinión que nuestro Inconsciente emite sobre diversos aspectos de nuestra vida. En principio, este enunciado implica una mirada sobre el Inconsciente que se relaciona con cómmo éste ha sido concebido originariamente por las Psicologías de Oriente, y, posteriormente, por autores como Jung, Assagioli, Frankl... Esta mirada nos dice que el Inconsciente tiene una inteligencia propia, y es desde ella que puede enviarnos información sobre nosotros mismos.

La Psicología Transpersonal (reuniendo las visiones de Oriente y de Occidente) nos señala la existencia de un Inconsciente profundo que está más allá de traumas, conflictos, complejos... La opinión de ese Inconsciente puede ser sumamente valiosa para nuestra vida cotidiana, pues en él se guarda no sólo lo que hemos reprimido, olvidado, o apenas percibido subliminalmente, sino también conocimiento no aprendidos que manan del núcleo de ese Inconsciente: la Esencia, nuestro Sí Mismo (y si nuestro Centro es una porción del Todo... ¿cómo no habría de conllevar un Conocimiento innato, más hondo de lo que podríamos imaginar? Es ese Conocimiento con mayúsculas el que busca un meditador, un monje, un Buscador del Camino...). Si, tal como dicen las Tradiciones de Sabiduría de distintos pueblos y culturas, el núcleo de ese Inconsciente trae a este mundo un Sentido, un Destino a desplegar, un crecimiento a gestar... ¿cómo no va a emitir distintas señales para corregirnos, advertirnos, sugerirnos, animarnos, esclarecernos...? Sería natural imaginar que lo hiciera todo el tiempo, para ayudarnos a direccionar nuestra vida! Y lo hace. Sólo que necesitamos aprender a escucharlo.

Si leemos un sueño, entonces, como una opinión que nuestro Inconsciente guarda acerca de determinados aspectos de la propia vida, (y estoy hablando, como Psicóloga, de algo bien lejano al pensamiento mágico), comprender ese material onírico (en nuestra vida personal y, desde ya, en el rol terapéutico y si lo ejercemos) será vital para reformular de qué manera se está viviendo (sobre todo en el área a la cual el Inconsciente aluda), y qué rectificaciones convendría hacer para no seguir incurriendo en el error, desplegar lo mejor de sí, completar lo faltante.

Recuperar lo que aún no se ha perdido

Veamos un ejemplo que me regaló un participante de un Seminario virtual sobre sueños, hace ya varios años: Ernesto (47 años, participante de Uruguay, gerente de una importante empresa láctea, casado, con dos hijos varones de 9 y de 11) soñó lo siguiente: “Voy por la ruta conduciendo mi automóvil a toda velocidad, -como, lamentablemente, suelo hacerlo, en mi ansiedad por no llegar tarde a las funciones laborales que desempeño en distintas sucursales de a empresa-. Sé que es domingo, y -dentro de la lógica del mismo sueño- me extraña, pues, aunque estoy vestido de traje y corbata, llevo en el asiento trasero una cesta con sandwiches y pequeñas cañas de pescar, como para ir de pic-nic; sin embargo, voy solo, sin mi mujer ni mis niños. Siento que no tiene sentido pasar un día de campo tan bello solo y vestido así, pero, en vez de detenerme, la angustia hace que pise más aún el acelerador, sin comprender bien hacia dónde voy ni por qué estoy solo. Entonces me doy cuenta de que por salir apurado como cuando voy a la empresa (aunque es domingo) me los olvidé: me olvidé a mi familia en casa! Me enojo mucho conmigo, y entre angustiado e iracundo (tiendo a ser irritable) quiero pegar la vuelta, retornar sobre la ruta hacia casa; pero al doblar, veo que el camino está totalmente obstruido por una infinita manada de vacas que impiden toda posibilidad de regreso, y que, ciegas e impetuosas, corren hacia mi automóvil para aplastarme. Estalla el air bag, presionando mi estómago y mi pecho. Despierto agitado y con gran angustia.”

Elijo este sueño porque su lectura resultó simple y a la vez muy movilizante para el soñante: si bien los símbolos que aparecen en un sueño casi siempre remiten al mundo interno de ese soñante (y, de hecho, las vacas de Ernesto, que trabaja en una empresa láctea desde hace años, no significarán lo mismo que para el presidente de un Banco en vez del gerente de una empresa láctea, ni tampoco para quien esté leyendo estas palabras), es muy común que el modo en que manejamos un automóvil o cualquier otro medio de locomoción esté representando la manera en que conducimos nuestra propia vida, al menos en determinadas áreas (lo laboral, lo afectivo, la relación con nuestro propio cuerpo...). Vemos, así, que el que conduce el automóvil es otro y no nosotros mismos, que la ruta está atascada, que el coche se ve desvencijado, que no sabemos cómo dominarlo o cómo frenar...

En este caso, resumiendo la elaboración que atravesamos para comprender el sueño a partir de las impresiones y sentires del soñante, lo que él comprendió como mensaje final es: “Si te empeñas en seguir corriendo de aquí para allá, pensando en la empresa todo el día y aún en tu tiempo libre, perderás a tu familia, te quedarás solo, y cuando quieras volver, será tarde: la empresa habrá pasado por encima tuyo y habrá aplastado tu vida personal y tu salud (¿sería el air bag un símbolo bien gráfico de sus inflamaciones intestinales que le generaban frecuentes dolores hasta en el pecho?).” Respecto de esto último, estoy segura de que la Dra. Patricia Garfield (investigadora de las imágenes oníricas que el Inconsciente construyen en base a micro-percepciones de los trastornos orgánicos del soñante, diría que sí).

Pasar a la acción lo comprendido

Dice desde hace milenios El Talmud: “Un sueño que no es comprendido es como una carta que no ha sido abierta”. Comprender verdaderamente un sueño no es sólo interpretarlo: una vez interpretado, necesitamos pasar a la acción eso comprendido. En este caso, Ernesto fue generando un viraje en la cantidad de responsabilidades que estaba dispuesto a asumir en la empresa, para pasar más tiempo libre con su familia. Curiosamente o no, las inflamaciones intestinales cedieron al disminuir el stress permanente. Pero hay algo en particular que Ernesto hizo que me gustó mucho: una vez que trabajamos con su sueño (a distancia, con compañeros de experiencia diseminados por distintos países, pero todos atentos a lo que su Inconsciente le había regalado), para tomar real compromiso con la “carta” que había abierto, remitida por su Inconsciente, al día siguiente hizo una reunión especial con su esposa y sus hijos, y les contó no sólo lo que había soñado, sino lo que había comprendido gracias a su Inconsciente. Les dijo también que esa cesta con sandwiches y esas pequeñas cañas de pescar eran idénticas a la cesta que preparaba su mamá cuando él era niño y salían con su padre y su hermanita menor algunos domingos, siempre hacia algún arroyo diferente, a disfrutar del sol, del cielo, y, sobre todo, del afecto que siempre se tuvieron entre sí. También les expresó que él no tenía derecho de privarles a ellos ni a sí mismo de vivir esos momentos que, cuando somos grandes, nos rescatan con su recuerdo para acompañarnos y darnos fuerza. Contar el sueño fue parte del inicio del cambio; pero también lo fue el comenzar con lo que se volvió una costumbre familiar: relatarse recíprocamente los sueños mientras desayunaban, a veces durante la semana, a veces los domingos. Así lo hacen y lo han hecho las tribus de distintos lugares del mundo, pues se sabe que muchas veces uno no sueña sólo por el bien de sí mismo, sino también para el de aquéllos con quienes convive, o a quienes ama. (Me enorgullece saber que muchas familias o parejas han instalado esta costumbre comunicacional a partir de realizar los seminarios sobre sueños que tanto disfruto convidar. Periódicamente recibo e-mails compartiéndomelo, y refiriendo cuánto ayuda a la mutua escucha, a una comunicación lúdica, creativa, asombrada...)

¿Y qué sucede si uno no pasa a la acción lo comprendido, o bien si decodifica equivocadamente el mensaje onírico? Carl G. Jung nos diría que no nos preocupemos: el Inconsciente insistirá, enviando tantos sueños como sea necesario (repetitivos o no) hasta que modifiquemos nuestra actitud.

El escenario del sueño: hacia dónde mirar

Daré un breve ejemplo más: es bastante habitual que el escenario en que un sueño transcurre nos esté informando acerca del área sobre la que el Inconsciente está brindando su opinión. Este sueño, que revolucionó la vida de la soñante a partir Negritade su área profesional, me parece una visión del Inconsciente tan contundente, que ni siquiera requerirá de interpretación. De hecho, Sara, la soñante, nos compartió por qué decidió, como Psicóloga, comenzar a formarse en este paradigma después de trabajar más de veinte años desde una escuela mucho más racionalista, en la cual la distancia entre paciente y terapeuta es un estandarte insoslayable. El relato del sueño dice: “Estaba yo en un consultorio, sentada sobre un diván sumamente incómodo y viejo, con el cuero todo carcomido; me encontraba esperando a la que se suponía era mi terapeuta (en verdad actualmente hago terapia con un varón). Sentía una enorme sensación de soledad, y una gran necesidad de ser escuchada y contenida; la espera se me hacía interminable. Entonces entraba al lugar, pero de espaldas, la que era mi terapeuta: yo sólo veía un gran sacón y un sombrero muy sofisticado, elegante, pero antiguo. Siento primeramente alivio de tener por fin quien me ayude. Pero cuando se da vuelta, veo que su rostro es como de mármol esculpido, sin expresión alguna, y cuando se quita el sacón tiene, en vez de camisa o vestido... una coraza de hierro. Se quita también el sombrero y luego se arranca la máscara de piedra. Entonces veo su verdadero rostro que era... MI rostro. Curiosamente, sentí tan profunda compasión por esa mujer-terapeuta, la vi tan carente de vida, tan poco humana, tan sola por ser tan distante... que desperté llorando, pero de ternura. Este sueño marcó un antes y un después en mi manera de trabajar con mis pacientes, así como en el decurso de mi formación. Pero fundamentalmente señaló un hito en mi manera de ser conmigo misma, pues con igual distancia y frío con que atendía a mis consultante, me relacionaba con mis propias emociones. Ese sueño fue la primera vez en que sentí legítima piedad por mí, siempre tan autoexigente, tan perfeccionista; por eso estoy aquí: para declararme libre de mí misma, de toda auto-opresión, pues sé que desde allí me genero soledad, y les dejo en soledad a mis propios pacientes, en cada encuentro.”

Sí: hay sueños tan movilizantes que, curiosamente, marcan un antes y un después en la vida del individuo, pues hasta pueden tener mayor nitidez, fuerza e impacto intrapsíquico que un evento de la vida vigil. También es cierto que a medida que una persona empieza a prestarle atención a los sueños, el Inconsciente parece sentirse escuchado, -por así decirlo-, y, generosamente, comienza a “enviar” sueños cada vez más claros, más contundentes, más fluidos. Como diría cualquier monje practicante del Yoga de los Sueños (propio del Tibet), todo es una cuestión de entrenamiento. También el dejarse cuidar por aquello que, desde adentro, sabe. §

Autora: Lic. Virginia Gawel, Directora del Centro Transpersonal de Buenos Aires
Imagen: Gustav Klimnt

Inconsciente: el Socio Invisible

Las nuevas investigaciones confirman que no estamos solos en nuestro estado consciente. Tenemos compañía, un socio invisiblntensas reacciones sobre la realidad que no siempre coinciden con las nuestras, Un grupo de científicos demostró que le envía "sugerencias" a nuestro cerebro sobre cómo actuar.



Este artículo publicado por The New York Times, reproducido por el diario La Nación, de Argentina, describe algunos experimentos interesantes que muestran la acción de lo subliminal, desde el Inconsciente hacia la conciencia: estamos muchos más influenciados de lo que nos damos cuenta por micro-percepciones que definen cómo nos sentimos, qué pensamos, qué elegimos...


Recordemos: el Inconsciente es mucho más que esto, y que además estos experimentos están teniendo lugar desde hace más de una década (aunque cada vez con mejores registros neuro-tecnológicos). Sin embargo, este mecanismo es parte de su asombrosa autonomía, que hoy las Neurociencias pueden empezar a confirmar...

Revelan que el inconsciente es más activo de lo que se pensaba hasta ahora

NUEVA YORK.- En un reciente experimento, un equipo de psicólogos de la Universidad de Yale alteró la opinión que un grupo de personas tenía sobre un extraño, dándoles simplemente una taza de café. Los participantes, estudiantes universitarios, no tenían idea de que sus instintos sociales estaban siendo manipulados deliberadamente. Camino del laboratorio, cada uno de ellos se cruzó con un asistente que sostenía libros, una tabla sujetapapeles, hojas y una taza de café caliente o helado, y que les pidió que lo ayudaran con la taza. Eso fue todo: los estudiantes que sostuvieron una taza de café helado dieron su parecer acerca de una persona hipotética mucho más fría, menos sociable y más egoísta que el de los que habían sostenido una taza de café caliente.


Descubrimientos como éste, por más improbables que parezcan, han proliferado en la investigación psicológica en los últimos años. Los nuevos estudios revelaron que las personas arreglan más su aspecto cuando se percibe un leve olor a líquido de limpieza; que se vuelven más competitivas si hay un maletín de mano a la vista o que son más propensas a cooperar si oyen palabras como "apoyo" o "confiable o responsable". Y todo sin tener conciencia del cambio ni de lo que lo causó.


Los psicólogos afirman que "preparar" a la gente de esa manera demuestra cómo las imágenes, los olores y los sonidos cotidianos pueden selectivamente activar objetivos o motivos que las personas ya tienen. Así, los nuevos estudios revelan un cerebro inconsciente mucho más activo e independiente, y con propósitos firmes, de lo que se sabía hasta ahora. Objetivos como comer, formar pareja o tomar un vaso de leche helada funcionan como softwares neuronales que sólo pueden ser desarrollados de a uno por vez, mientras que el inconsciente es perfectamente capaz de ejecutar el software que elija.

Consciente e inconsciente

La mutua concesión entre esas elecciones inconscientes y nuestros objetivos conscientes, racionales, pueden ayudar a explicar algunas de las realidades más misteriosas del comportamiento, por ejemplo, cómo podemos ser generosos en cierto momento y mezquinos inmediatamente después, o actuar groseramente en una cena cuando estamos convencidos de que irradiamos encanto.

"Cuando se trata de nuestro comportamiento de un momento al otro, el gran interrogante es éste: «¿Inmediatamente después, qué?»", dijo John A. Bargh, profesor de psicología de Yale y autor, junto con Lawrence Williams, del estudio con las tazas de café. "Bueno -dijo-, observamos que tenemos esos sistemas inconscientes que guían el comportamiento y que están permanentemente aportando sugerencias durante el día sobre lo que haremos inmediatamente después, y el cerebro considera y a menudo actúa sobre la base de ellos, anteponiéndose al estado consciente".

En un experimento de 2004, un equipo de psicólogos dirigidos por Aaron Kay, que en ese momento trabajaba en la Universidad de Stanford, California, hizo que un grupo de estudiantes participara de un juego individual de inversiones contra otro participante que no estaba a la vista. La mitad de los estudiantes jugó sentado en una mesa larga, en cuyo extremo había un maletín de mano y una cartera de cuero negra. Estos estudiantes fueron mucho más mezquinos con su dinero que los otros, que jugaban en una sala idéntica, pero con una mochila sobre la mesa.

Circuitos cerebrales

En el mundo real, los efectos del inconsciente son claros para cualquier persona que alguna vez haya ido corriendo hasta el auto para resguardarse de la lluvia y terminó conduciendo demasiado rápido, o que salió a buscar la ropa al lavadero y volvió con un vino y el diario.

El cerebro parece utilizar los mismos circuitos neurales para ejecutar tanto un acto inconsciente como uno consciente. En un estudio publicado en Science , un equipo de neurocientíficos ingleses y franceses estudió por imágenes el cerebro de 18 hombres y mujeres que participaban de un juego de computación por dinero. Los "jugadores" sostenían una palanca de control y se les dijo que, cuanto más la apretaran cuando una imagen de dinero aparecía súbitamente en la pantalla, más dinero obtendrían.
Como era de esperar, los jugadores apretaron más fuerte la palanca cuando aparecía la imagen de un peso que cuando lo hacía la imagen de un centavo, sin importar si lo percibían conscientemente.

Pero los circuitos cerebrales activados en todos los particiapantes fueron similares: el área llamada pallidum ventral permanecía activa cada vez que los participantes respondían. Esto sugiere la existencia de un proceso de toma de decisiones "de abajo hacia arriba", en el que el pallidum ventral forma parte de un circuito que primero pondera la recompensa y decide, y luego interactúa con las regiones conscientes de mayor nivel, si es que lo hace. La ciencia ha dedicado años a tratar de identificar las precisas regiones neurales que sustentan el estado consciente, hasta ahora en vano. Pero casi no hay dudas de que incluye la corteza prefrontal.

"A veces, los efectos no conscientes pueden superar en magnitud a los conscientes -explicó el doctor Mark Schaller, profesor de psicología de la Universidad de la Columbia Británica, en Vancouver- porque no podemos moderar ciertas cosas a las que no tenemos acceso de manera consciente, y el objetivo permanece activo." Hasta que se cumple, es decir, cuando el programa es posteriormente suprimido, según el estudio.

Las nuevas investigaciones confirman que no estamos solos en nuestro estado consciente. Tenemos compañía, un socio invisible con intensas reacciones sobre la realidad que no siempre coinciden con las nuestras, pero cuyos instintos tienden tanto a ayudar y ser atentos con los demás como a desorganizar.

Por Benedict Carey de The New York Times
Traducción: Luis Hugo Pressenda
Imagen: La Nación

22/09/08

Los sueños en los procesos de duelo


Hoy, más tarde, tendrás sesión de terapia (la recuerdes o no). Sí: cada noche tu Inconsciente trabaja sin descanso, reordenando el material psicológico, procurando reparar heridas emocionales, creando soluciones a tus problemas vitales (soluciones que luego “se te ocurrirán” en vigilia, a través de una idea creativa o de una conducta inusual que tengas "sin saber por qué"). Veamos: las computadoras están diseñadas siguiendo el modelo de cómo funciona el cerebro humano; existe en ellas una función que el Inconsciente ejecuta mientras dormimos: se llama, en el lenguaje de la informática, defragmentar, lo cual significa que el sistema reorganiza los archivos que la máquina tenga, reagrupando la información que haya ingresado en él, para así poder funcionar mejor al siguiente. Lo mismo hace el Inconsciente.

Podría asemejárselo también a cómo opera nuestro sistema digestivo: nos “comemos” la vida, y, sobre todo en la noche, la “digerimos”; esto es, elaboramos: asimilamos aprendizajes, y excretamos a través del olvido... Sin embargo, hay ciertos bocados que la vida nos hace ingerir que, al igual que un alimento muuuy pesado, tardamos mucho en disolver y asimilar; así son los traumas, los cuales el Inconsciente va abordando a lo largo de meses o años. (Podría decirse, en este sentido, que una psicoterapia es... como un digestivo! Y bien vale tomarlo cuando los "alimentos refritos" que se atascan en nuestro interior están generando síntomas...) Los sueños repetitivos suelen ser indicio de que un determinado “alimento” está requiriendo un reiterado trabajo por parte del Inconsciente, procurando “digerirlo” por etapas... Así suele suceder con los procesos de duelo. Vayamos juntos hacia allí...

Un proceso de duelo es eso: un proceso. Esto significa que implicará varias etapas que, si bien son sucesivas y progresivas en todo duelo natural, también implican retrocesos y nuevos avances. Ya sea una separación, el fallecimiento de un ser querido, la migración de alguien cercano... cada una de estas instancias requiere elaborar la pérdida, para que el duelo no se convierta en patológico. (Un duelo en sí mismo no es patológico, pero sí puede virar hacia allí cuando se extiende demasiado en el tiempo e impide que, de un nuevo modo, la vida continúe, o bien si genera síntomas emocionales o psicosomáticos; también si, en apariencia, no hay dolor alguno, siendo que en verdad la persona está haciendo una supresión del duelo, ya sea porque no soporta asumir su pérdida, o porque las exigencias de su vida personal le obligan a seguir adelante, sin darse espacio para procesar lo acontecido.)

Si tomamos, por ejemplo, el tema de los sueños en los procesos de duelo ante el fallecimiento de un ser querido (y que se parecen mucho a los que se dan en un proceso de separación o divorcio), es común que se observen distintos momentos bien definidos (aunque, por supuesto, esto variará según la causa de muerte: enfermedad crónica y terminal, muerte súbita por enfermedad, accidente, suicidio, asesinato, muerte por catástrofe...). Si tenemos en cuenta las etapas de duelo que señaló la Dra. Elisabeth Kübler Ross (pionera en la investigación del tema del morir y el duelar), y las relacionamos con el fenómeno onírico, podríamos señalar las siguientes (la primera de ellas no está en la lista de Kübler Ross):

1) Desestructuración: La situación de shock hace que sea común que durante los primeros días (a veces más) la persona experimente insomnio, o un sueño deficiente con baja calidad de descanso (escaso sueño REM), con lo cual, cuando finalmente duerme, es común que tenga agitación y pesadillas: el Inconsciente estará procurando “digerir” el impacto.

2) Negación: Así como “nos parece mentira” que la persona fallecida no esté más en este mundo, es común que, alternadamente, aparezcan sueños en los que esa persona está viva, como si nada hubiera sucedido; sin embargo, suele haber algo que “no encaja”: como la percepción lateral de “Cómo? Pero si Fulano había fallecido!?”. El Inconsciente está, en este tipo de sueños, procurando desactivar el mecanismo de negación (natural en todo proceso de duelo).


3) Enojo: Toda pérdida genera esta emoción (más nítida o más encubiertamente): enojo con quien falleció (sintiéndolo como abandono o como que no se cuidó lo suficiente), o bien consigo mismo (autoinculpándose el haber hecho o dejado de hacer tal o cual cosa), con los médicos, con los familiares, con la vida, con Dios... Es perfectamente humano así sentirlo: una expresión de impotencia ante los hechos. Los sueños de esta etapa suelen implicar situaciones de violencia, de angustia, de culpa... a veces directamente vinculadas con la persona fallecida (discusiones, peleas con los médicos, etc.), y otras como si fuera una explosión del psiquismo, en que lo que oníricamente acontece aparentemente no guarda relación con esa pérdida, pero parece liberar una gran carga psíquica (incendios, accidentes, catástrofes, peleas, persecuciones...).

4) Negociación: El Inconsciente está elaborando la necesidad de construir una nueva realidad interna donde ese otro ya no está. Dado que esto no es algo inmediato, la actitud de negociación implica sueños donde hacemos determinada cosa que, finalmente, salva a la persona fallecida, o bien logramos traerla del Más Allá. Sin embargo, estos sueños suelen implicar angustia: la sensación de que nada de lo que hagamos, de todas maneras, modifica la situación real. (En la etapa previa a una separación o al fallecimiento del ser querido, la actitud vigil de negociación suele manifestarse con tentativas de que todo vuelva a ser como antes: "¿Y si cambiamos la dieta?" "¿Y si vamos a un curandero?" "Y si iniciamos un tipo de terapia mágica que promete resolverlo pronto?... La negociación es como una forma más sutil de negación.)

5) Depresión: El Inconsciente opera de manera tal que tomemos real conciencia de que el otro no está, y no volverá. Esto genera una profunda tristeza, pues es la etapa en que más hondamente admitimos la pérdida como algo irreversible e irreparable. Los sueños de esta etapa se caracterizan por un sentimiento de añoranza: buscamos al otro y no lo hallamos, experimentamos el verdadero vacío que el otro ha dejado. Generalmente, si bien sonsueños penosos, no obstante suelen anticipar una etapa de consolidación del proceso de duelo. Ese siguiente escalón se llama...

6) Aceptación: En esta etapa, durante la vigilia la persona va hallando un nuevo tipo de serenidad, de tranquilidad, de consuelo. Recupera la iniciativa para seguir adelante: señal de que el Inconsciente ha podido elaborar buena parte de la pérdida. Esto implica que la persona, por decirlo de algún modo, ubica al ser fallecido en un lugar interno diferente, en el cual ya no le desborda de angustia su recuerdo. Los sueños que caracterizan esta etapa con frecuencia le dan inicio; es decir, no es raro que haya algún sueño muy nítido, de encuentro con la persona fallecida, que marcará un antes y un después en el proceso de duelo. En estos sueños predomina, más que la tristeza, el afecto, el Amor (en el caso de una separación o divorcio, un sereno desapego). A veces el ser querido le trae noticias de que se siente bien donde está. Esto provee una serenidad ansiada, que se traduce en la vigilia con un notable cambio de conducta (que muchas veces implica una apertura de la conciencia hacia una visión más madura, más lúcida). En algunos casos estos sueños son de despedida, la cual, sin embargo se acepta desde un lugar muy hondo.

...Y aquí viene un último planteo que es muy complejo: ¿pueden explicarse estos sueños de aceptación solamente como un fenómeno psicológico? ¿O podrían, quizás, implicar que efectivamente nos hemos encontrado con ese ser querido, en un plano que el intelecto no puede concebir? No tengo la respuesta definitiva a este asunto. Sin embargo, carezco autoridad para enunciar que sea imposible un contacto de este tipo con alguien que, por así decir, ya no tiene cuerpo. Veamos: el fenómeno de la conexión mente-a mente ha sido estudiado por distintas Universidades del mundo (generalmente por sus Departamentos de Psicología o de Psiquiatría). De hecho, en la época en que me recibí como Psicóloga estos temas eran abordados con criterio científico dentro de una materia que cursé en el último año. Más allá de las supercherías, el fenómeno extrasensorial entre dos seres vivos (incluyendo en ello nuestra relación con los animales queridos) está definidamente constatado (con una carga estadística abrumadora).


Si la telepatía se define como el contacto entre seres vivos sin que medien las leyes del espacio, el tiempo o la materia (y por ello es extra-sensorial: no intervienen lo sentidos), ¿será posible el contacto efectivo entre alguien que está “encarnado” y alguien cuya esencia invisible ya no lo está? Mi postura, hasta el momento, es que muchos de los sueños de la etapa de aceptación son elaboraciones intra-psíquicas: escenas que el propio Inconsciente crea para poder gestar el corolario de un duelo. Pero mi impresión es, también, que numerosos sueños de esta índole bien podrían responder a un contacto real con la persona (o el animal) que ya no está. Que la muerte no mata todo, pues no todo lo que hay en el ser vivo no es “matable” por ella. Y eso imperecedero que ha vuelto a la Fuente (como lo enunciarían algunas Psicologías de las Tradiciones de Oriente) quizás pueda, en alguna ocasión especial, hacer contacto con lo imperecedero que nos habita. Sin embargo, no es algo provocable, por más que lo deseemos: acontece. (Creo que no sería aconsejable empeñarse en provocarlo.) Y si puede ocurrir como condición de contacto real, quizás sea tal como lo dice aquella canción: “Pero el Amor es más fuerte”... ¿Más fuerte que la muerte? Quién sabe... §
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Imagen: “The private grief", de Alice Duncan.

25/08/08

Inconsciente y Sincronicidad: una historia real

Jung definía la Sincronicidad como la coincidencia significativa de dos o más eventos que no guardan relación de causa y efecto entre sí, pero que sin embargo acontecen ligados de modo asombroso, exaltando el espíritu de quien los percibe. Allí, el Inconsciente se expresa de un modo curioso, manifestando en el afuera movimientos psíquicos muy profundos que se están dando en uno o más individuos, partícipes del fenómeno.

Quiero compartir algo reciente que me ha ocurrido y que es una hermosa ilustración de este fenómeno. Lo relataré en varios pasos:

1) Treinta años atrás, en mi adolescencia, llegó a mis manos un cuadernillo con poemas que me gustaron mucho, muy modestamente impreso por su propio autor. Igual de modesta era la condición económica de mi familia, de modo que, no pudiendo siquiera fotocopiarlo, decidí mecanografiar los textos que más me gustaban. Y uno de ellos se convirtió en rector de mis actitudes: tanto me llegó, que lo copié tal como estaba, dibujando en su contorno una ventana abierta (como lo había presentado su autor), y peguándolo en la puerta de mi habitación, para que me acompañara en mi crecimiento. El poema era éste:


"Decimos siempre 'después'.
'Después' es 'nunca'.
'Nunca' es morir.

Ya ves:
la opción es nuestra."

2) Al paso del tiempo, el papel se perdió. Pero nunca se perdió ni una sola letra de las que había guardado dentro de mí. Salvo algo importante: el nombre del autor. Ante distintas circunstancias el poema volvía a mi mente, ayudándome a algo que sabía que era esencial para construir una vida tal como yo quería: NO POSTERGAR LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE. Así, durante años...

3) Siendo que cada semana compartimos un poema con los lectores de nuestro boletín “Pensamiento Sensible”, (http://pensamientosensible.blogspot.com/ ) hace un mes rondaba en mí la necesidad de convidar ése que tanto me había acompañado. Pero no quería hacerlo sin mencionar a su autor. Busqué entonces el texto en internet: no existía. De manera que empecé a hurgar en mi Inconsciente, pidiéndole que me trajera esa información tanto tiempo atrás olvidada. Sin embargo, sólo venían a mí algunas sílabas, y su posible nombre de pila... NADA MÁS.

4) En ese mismo mes mi esposo, Eduardo, por razones muy puntuales tuvo que relacionarse con personas nuevas en un lugar no muy cercano a casa. En ese lugar se hizo amigo de un historiador sumamente conocedor de la cultura Aymara, por lo cual comenzaron a tener largas conversaciones a diario: a tejer el inicio de una amistad. Eduardo me hablaba de su nuevo amigo, Ricardo, quien de inmediato captó mi interés, por ser tan especial. En esa primera instancia, él me hablaba de su amigo: Ricardo Lunatti (nombre desconocido para mí).

5) Un día, hablándome él de Ricardo, mi Inconsciente pegó un grito a través de mi boca: “No se llama Lunatti, se llama Lanutti! Creo que es el autor del poema!”.Sí, es cierto, -dijo Eduardo-, se llama Lanutti, no sé por qué di vuelta las sílabas”. “Quiero conocerlo y preguntarle si él lo escribió.”

6) Domingo de hace una semana: nos encontramos los tres en un bar. Me siento frente a Ricardo, a los dos minutos de conocerlo. Lo miro a los ojos y le recito el poema. Él me mira con la boca abierta: “De dónde sacaste eso?!”. “Ahora, de mi cerebro, -le respondo risueñamente-. Lo escribiste vos?”. “Sí, pero hace treinta años! Yo era muy pero muy joven.” “Bien,-le dije-: hace treinta años que tus palabras están ocupando un lugar en mis neuronas, y me acompañan cada vez que las necesito. Gracias por escribirlas!!”.

Acto seguido, le pedí permiso para contar esta historia y publicar, -ahora sí-, su poema.

Cómo es que suceden estas cosas? Quién sabe! Lo que sí está claro es que hay un misterio que nos liga a nosotros, los humanos, más allá de las cáscaras, de los roles, del espacio y del tiempo... Y que también ciertas cosas que sembramos por el mundo a lo largo del Camino (como Ricardo sembró su poema) a veces echan insospechadas raíces en quienes no llegamos nunca a conocer (en este caso, la Vida quiso que sí!)

Foro grupal: Si quisieras contar una historia personal de sincronicidades, podrás hallar un espacio para ello clickeando aquí (verás varios foros, todos abiertos, pero uno en especial está destinado a este tema: el tercero de la lista).

Sincronicidad: Reportaje radial... Queremos invitarte a escuchar el archivo de un programa radial en el que me entrevistara Manuel Vetrone sobre el tema de la Sincronicidad. Podrás acceder a él, para escucharla on line o guardarla en tu computadora o en CD, clickeando aquí (es el archivo con fecha 5 de julio de 2008, pero además hay otros programas con temas sumamente interesantes...). Que te acompañe!

Ilustración: Arte aymara.

27/06/08

La Imaginación Activa Junguiana

Qué es la Imaginación Activa Junguiana? Esta Técnica de Acceso Directo al Inconsciente fue creada por Carl Jung; (también tiene un hermoso nombre menos conocido, que es Meditación Visionaria). Se trata de un instrumento de aplicación clínica en psicoterapia, y una herramienta interesantísima para bucear la propia interioridad, el propio Inconsciente. Veamos lo que dice el “Lexicón Junguiano” de Daryl Sharp (Editorial Cuatro Vientos), definiendo la Imaginación Activa Junguiana (el mismo autor intercala textos de Jung que señalaré claramente, para que no haya confusión en su lectura. Lo que está entre corchetes son agregados míos.):

[Dice Sharp] “Método para asimilar contenidos incons­cientes (sueños, fantasías, etc.) a través de alguna forma de autoexpresión.

El objetivo de la Imaginación Activa es dar una voz a as­pectos de la personalidad (especialmente al Ánima/Ánimus y a la Sombra) [es decir, los arquetipos de lo femenino, lo masculino, y aquella parte de nosotros mismos que, al estar reprimida, no alcanzamos a ver como propia. También puede trabajarse con el arquetipo del Sí Mismo o cualquier otro. La imagen que ilustra este blog podría responder a una Imaginación Activa referida a este último, relacionado con nuestra identidad más profunda, conectada con lo Numinoso, lo Sagrado] que normalmente no son escuchados, estableciendo así una línea de comunicación entre la conciencia y el incons­ciente. Aun cuando los productos finales —dibujo, pintura, escritura, escultura, danza, música, etc.— no sean interpre­tados, algo ocurre entre el autor y la obra que contribuye a una transformación de la conciencia.

La primera etapa de la imaginación activa es como soñar con despiertos. Puede ocurrir en forma espontánea o ser artificialmente inducida.”

[Dice Jung] “En este último caso, se elige un sueño, o cualquier otra imagen de la fantasía, y nos concentramos en él, rete­niéndolo y mirándolo. También se puede usar como punto de partida un estado de ánimo malo y luego tratar de descubrir qué tipo de imagen de la fantasía produce o qué imagen expresa este estado de ánimo. Después fijamos esta imagen en la mente concentrando nuestra atención en ella. Usualmente esta imagen se altera, ya que el solo hecho de contemplarla le da vida. Las alte­raciones deben anotarse cuidadosamente cada vez que ocurran, pues reflejan los procesos psíquicos del incons­ciente, que aparecen en forma de imágenes que con­tienen material consciente de la memoria. De este modo, se une lo consciente y lo inconsciente, al igual que una cascada conecta lo de arriba con lo de abajo.”

[Dice Sharp] “La segunda etapa, que va más allá de la simple observación de las imágenes, implica una participación consciente en ellas, la evaluación honesta de su significado y un compromiso moral e intelectual de guiarse por los insights. Esta es una transición de una actitud meramente perceptiva o estética a una actitud crítica.”

[Dice Jung] “Aunque, hasta cierto punto, él observa desde afuera, imparcialmente, también es una figura que actúa y sufre en el drama de la psique. Este reconocimiento es absolutamente necesario e indica un importante avan­ce. En la medida que él sólo observe las imágenes, estará igual que el tonto de Parsifal, quien olvidó hacer la pregunta vital porque no se dio cuenta de su propia participación en la acción... Pero si uno reconoce estar involucrado [interactuando con ellas], debe entrar al proceso con sus re­acciones personales, como si uno fuera una de las figu­ras de la fantasía, o más bien, como si el drama que está siendo actuado ante nuestros ojos fuera real.

La actitud crítica implica un compromiso voluntario en esos procesos de la fantasía que compensan la situación individual y —en particular— colectiva de la con­ciencia. El propósito declarado de este compromiso es integrar las afirmaciones del inconsciente, asimilar su contenido compensatorio y así producir un significado total que por sí mismo hace que la vida valga la pena y, para no pocas personas, sea del todo posible-".

Lo que quisiera decir yo misma, luego de tantos años de trabajar con Técnicas de Acceso Directo al Inconsciente, es lo siguiente: lo que Jung afirma en este último párrafo implica que la conciencia es unilateral: cuando percibimos, reprimimos una buena parte de lo que ingresa a nuestra percepción, de modo tal que el Inconsciente tiene información sobre nuestra vida que desconocemos, hasta tanto no interactuamos con él.

La Imaginación Activa Junguiana, tal como otras Técnicas de Acceso Directo al Inconsciente, permite percatarse de la opinión que nuestro Inconsciente tiene de cada aspecto de nuestra vida: la pareja, nuestro cuerpo, nuestra imagen social, e inclusive aquello que hace al Sentido de nuestra vida, que sólo nuestro Inconsciente conoce, pues él es una porción del Todo encarnada en el individuo. Vivir desconectado de él es vivir ajenos a quienes realmente somos. Aprender a escucharlo, a darle voz e imagen a sus puntos de vista, es enterarnos de aquélla información que necesitamos para ser personas más completas. Como terapeutas, ese camino personal es el que hay que recorrer para ayudar a otros a que recorran el suyo. Se requiere coraje y, como Jung decía, compromiso. Hay algo claro: al Inconsciente no se llega sólo pensando: necesitamos habilitar el hemisferio cerebral derecho para escucharlo y leerlo en su propio idioma sensible. Eso es lo genuinamente transformador. En palabras de él mismo, “Nadie que haya recorrido hasta el fin elproceso de asimilación del inconsciente negará haber sido atrapado y transformado en lo más profundo.” De eso se trata. § (Copyright Virginia Gawel. Permitida su reproducción citando la dirección de este blog.)


Imagen: Donato Giancola.

Visualización y Acceso Directo al Inconsciente

Estos somos quienes hemos concluido en esta semana el Seminario sobre Visualización Terapéutica y Acceso Directo al Inconsciente (aunque faltan 7 personas, que lamentablemente no están en la imagen. Yo, Virginia Gawel, -para quienes no me conozcan- soy la que está en la última fila, al medio, con sweter rosa.). Si bien en las fotos las sonrisas suelen ser artificiales, las que pueden verse aquí no: ha habido durante estos meses un sostenido clima de compañerismo, propicio para el desarrollo de un tipo de afecto peculiar, que es el que nace de ver el esfuerzo del otro por ser auténtico y por darle a la vida un Sentido más profundo.

La mayoría son (o serán) profesionales de la Psicología en diversas de sus áreas. Juntos hemos transitado por conceptos, ejercicios, experiencias grupales, poesía, música de distintos lugares del mundo... Una vivencia movilizante, procurando propiciar que todos aprendamos de todos.

Después de 25 años de trabajar con pacientes desde este enfoque, hay algo que sí puedo decir que sé bien: que un terapeuta no puede acompañar a un paciente si no hasta donde él mismo ha ido. Lamentablemente la Universidad casi siempre nos forma en un contexto de ajenidad: uno como futuro Psicólogo aprende técnicas, conceptos, clasificaciones, escuelas... para aplicar en el futuro a los pacientes que nos consulten. El tipo de aprendizaje que, en cambio, propiciamos en nuestras actividades apunta a que el alumno vivencie cada concepto desde la experiencia personal: si estamos estudiando el tema de la Sombra (como le llamaba Jung a los rasgos que reprimimos y que no aceptamos ver y vivir como propios), el punto central es que el alumno aplique todo lo aprendido a conocer primero su propia Sombra. A partir de allí, podrá ayudar a aquéllos que le consulten con verdadera eficacia. En síntesis, como dicen las Tradiciones de Sabiduría de todos los tiempos, el conocimiento es algo Vivo, o no es.

En cada mes el Centro convoca unos 150 alumnos que cursan simultáneamente, cada uno en distinta actividad; generalmente se ofrecen a la vez dos seminarios a distancia (por internet) y uno presencial, en Buenos Aires. Esto implica que son muchísimos los rostros de alumnos que no hemos visto, y que viven en diversos países o diferente puntos geográficos de Argentina. Sin embargo, el aprecio, el afecto que cada uno de ellos implica para nosotros es bien real, pues en cada actividad (aún a distancia) cada uno brinda sus propios procesos internos, de modo que les vamos conociendo, personalizadamente, a lo largo de los distintos Seminarios que va transitando con nosotros. A todos, tanto Eduardo (colega y esposo) como yo, les decimos: gracias por la confianza. Es una de las cosas más preciosas que una persona puede brindarle a otra...